Durante los últimos tiempos estoy observando en consulta una necesidad imperante de buscar soluciones a la vida de la manera más veloz posible. Es curioso observar como no es un tema que aparece únicamente en consulta, sino también en la sociedad en general, “hacerlo todo ya”. ¿Qué provoca esta necesidad tan imperante sobre lo que nos rodea?

Hacerlo todo ya

Cuando una persona observa a su alrededor el camino que llevan las nuevas tecnologías y el marketing actual, hay una búsqueda de la saciación de las necesidades de la forma más imediata posible: «SI quiero comer algo y tengo prisa, llamo a una empresa de encargos y que me lo traigan a casa en vez de esperar al día siguiente», «si quiero terminar un trabajo lo hago ahora al completo para terminarlo y dejar de pensar en ello, si quiero amor acudo a alguna aplicación que me permita disponer de un mercado en el que poder buscarlo o elegirlo cuanto antes», etc.

La saciación de las necesidades inmediatas con herramientas digitales definitivamente está cambiando el mundo, hasta el punto quizás de volver sumamente imperante la necesidad de resolverlo todo ahora.

herramientas psicológicas

¿Es posible mejorar mi estado psicológico ya?

La psicología moderna potencia la idea de que los hábitos instaurados en el pasado, dificultan la capacidad de cambiar de un día para otro. Básicamente por el hecho de que la repetición necesita repetición y trabajo constante para que se produzcan transformaciones interiores. Es  muy difícil que en pocas sesiones una persona consiga cambios comportamentales significativos; aunque se encuentre mejor, lo más probable es que con poco trabajo vuelva a recuperar sus hábitos en su forma de pensar y hacer que vuelvan a colapsarse.

“El trabajo interno y psicológico es un trabajo continuo y constante, y no un trabajo rápido e intermitente”. Sino hay constancia es difícil encontrar resultados, porque el trabajo sobre las emociones y la comprensión interna del funcionamiento mental y lógico requieren de una reconfiguración  interna  que solo el corazón es capaz de sentir, y no solo la propia cabeza y la razón imperante. De ahí que la belleza de las cosas también se encuentra en la capacidad para ver y comprender que las cosas no siempre pueden ser resueltas al instante  ni hacerlo todo ya, y que no por ello una persona a de dejar de ser feliz.

Otros artículos relacionados:

«Redescúbrete desde dentro»

«No puedo más, ¡Quiero ser capaz!»