Ser un triunfador o una triunfadora se puede relacionar con el triunfo social. Es aquí dónde una persona puede perder su identidad.

En la siguiente metáfora se trabajarán algunas ideas básicas relacionadas con las metas y objetivos. Por otro lado, se redescubrirá el concepto en su esencia, dónde aparecen implicaciones personales en la tergiversación de su significado.

Erase un vez un leñador que, después de cumplir los  trámites para trabajar en una maderera, empezó a trabajar. La remuneración era buena y las condiciones asequibles. El leñador tenía un objetivo claro: “quería hacer bien las cosas”. El primer día fue a hablar con el capataz, el cual le dio un hacha y le asignó una parte del bosque. Animado, salió a cortar  árboles. Cuando finalizó el primer día, había conseguido talar 18. El capataz satisfecho le felicitó: “continúa así” —le dijo. Contento por sus palabras se propuso mejorar la marca personal, con lo que se acostó pronto para poder levantarse antes y así poder cortar más árboles. A la mañana siguiente se levantó y se dirigió al bosque a batir su propio record. Cuando termino el día, más cansado que el anterior, acabó cortando 15 árboles.  —Será que estoy cansado —pensó. Se acostó más temprano todavía y durmió más horas. A la mañana siguiente se levantó y se dispuso a volver al bosque a trabajar, incluso más horas que el día anterior y superar su marca de 18 árboles. Al finalizar, tras más agotamiento incluso que el día anterior, no llegó a cortar ni la mitad de árboles. Al día siguiente hizo lo mismo, y cortó 7, hasta que llegó un día en el que  trató de cortar un árbol y apenas pudo. Nervioso por lo que diría el capataz, fue a contarle lo sucedido, y a remarcarle que se había esforzado muchísimo, hasta quedarse sin aliento incluso. El capataz se quedó pensando unos segundos —¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?  El leñador con cara de sorpresa le respondió —He estado demasiado tiempo ocupado talando árboles.

     En muchas ocasiones la vida propone ideas y simplifica las necesidades en palabras rápidas y fugaces que delimitan la importancia del significado del triunfo, ¿Qué significa ser un triunfador? ¿Realmente es tan importante? ¿Qué características hacen a una persona triunfadora?  Estas y otras muchas cuestiones delimitan el significado de ser una persona triunfadora en el mundo actual. La real academia española define el triunfo como “el que triunfa», y no delimita las acciones que llevan a triunfar.

     En la vida, a nivel personal, se triunfa según el cumplimiento de unos objetivos sociales ( casa, familia, simpatía, belleza, etc.),  y laborales ( estudios, formación, nivel de riqueza y status laboral). Las personas que se acercan más a esas características se vuelven “triunfadoras” a nivel social.

¿Qué desventajas tiene ser un triunfador o una triunfadora a nivel social y laboral?

     Cuando una persona se acerca al cumplimiento de esos cánones, se le valora externamente.

Ejemplo: cuando el leñador era gratificado por su capataz, en su mente solo se forjaba la idea de conseguir ese objetivo de la manera que fuera, y ahí es donde la persona puede perder su parte individual, y lo que es más, la capacidad de aprender de sus errores y desconectar del objetivo social para poder ser capaz de equivocarse. El problema de tratar de acercarse a objetivos sociales y convertirse en un triunfador/a social, es que puede darse la posibilidad de que muchos de esos objetivos no formen parte de la vida interna de una persona, sino de su vida externa, lo que a la larga puede provocar sensación de vacío y destrucción del propio criterio personal. Cuando una persona basa su motivación en la gratificación externa, se refuerza de manera dependiente para con los otros, y esta puede volverse una necesidad, hasta desarrollar ideas y etiquetas del estilo: “para ser un triunfador hay que cumplir con esto , no esto otro”.

¿Qué genera la necesidad de cumplimiento de esas etiquetas?

Una persona que etiqueta el triunfo va encerrándolo en una burbuja que rompe con la flexibilidad de las acciones sociales frente a las personales, desarrollando unas expectativas fuera de las necesidades individuales, caracterizadas por la motivación y el amor en el cumplimiento de sus propias ideas. Esto quiere decir, va perdiendo su propia capacidad de elegir el rumbo hacia su propio bienestar.

Entonces, ¿Qué es en realidad ser una persona triunfadora?

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Como bien dice la propia definición según la “RAE” (Real academia de la lengua española) “significa el que triunfa”, sin dar pie al qué.  Entonces, ahí es donde sería importante pararse a pensar ¿En pos de qué me considero un triunfador o una triunfadora, en pos de mis propias acciones o de las convenciones sociales? ¿Qué es realmente más importante para mí y que me genera mayor bienestar en mi día a día?  Lo fundamental a la hora de considerarse una persona triunfadora no es qué considero mejor o peor, sino como mis objetivos “triunfadores” afectan a mi vida, y como estos pueden, a la vez, estar perjundicándola.

 

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