Durante los últimos años y a raíz principalmente del desarrollo de los teléfonos inteligentes o smartphones, la tecnología ha visto un aumento de casos de adicción por el continuo uso de esos dispositivos. Desde el día en que Apple cambió el concepto de teléfono móvil, con sus pantallas táctiles y aplicaciones, la gente ha ido necesitando cada vez más de esta tecnología para reducir el tiempo de sus actividades diarias y desarrollar su ocio personal. El futuro había llegado y sería a través de nuestro móvil.

     La adicción al móvil y a internet son algunos de los principales temores del siglo XXI. Pero al igual que en otras adicciones, la falta de conciencia de problema perjudica e imposibilita su tratamiento. Nombres que se empiezan a barajar en los distintos medios están relacionados principalmente con el pánico a no estar cerca del móvil, o simplemente conectado,  como es el caso de la nomofobia.

Adicción a la tecnología del siglo XXI: el teléfono móvil y la nomofobia.

     Los expertos definen la nomofobia como el miedo irracional a estar fuera del hogar sin el teléfono móvil. La palabra fue acuñada por la oficina de correos británica que hacía un estudio para el “instituto Yougov” para detectar el grado de nerviosismo asociado al uso de este dispositivo. En la investigación realizada a 2163 personas, se descubrió que el 53% de las personas que disponen de móvil en Gran Bretaña sufren ansiedad ante la ausencia de este. Destacando la mayor incidencia de este problema entre el género másculino; dos de cada tres hombres y menos de la tercera parte de las mujeres. Las principales causas de la adicción al teléfono están asociadas principalmente a no poder hacer uso del dispositivo ante las llamadas de seres queridos y ante las demandas laborales que requieren de conexión constante.

Los problemas en relación a las nuevas tecnologías y  al uso indiscriminado de estás es el denominado “Tecno estrés”. Término acuñado por Larry Rosen y Michelle Weil a finales de la década de los noventa, en el que se empezaba a hablar de la adicción y su sobreuso continuado.

 

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¿Qué es el tecnoestrés?

El tecno estrés se puede definir como la necesidad constante de estar conectado a un dispositivo electrónico. Esa demanda a las nuevas tecnologías viene dada por varias razones,  donde las necesidades de ocio o laborales cada vez están más vinculadas a los dispositivos de nueva generación. No es un problema que venga de hace poco, sino un síntoma real de una sociedad que busca como sistema la conexión electrónica sin gestionar los tiempos asociados a ella. Nadie dice que la tecnología sea algo negativo,  al contrario, tiene muchos beneficios, como el trabajo online o incluso ponerse en contacto con seres queridos con los que de otra forma podría ser imposible mantener ese contacto. La tecnología ayuda en muchos campos de la vida, nos ayuda a vivir mejor pero puede suponer una tortura si no está correctamente gestionada, hasta el punto de generar una dependencia emocional e incluso llegar a enamorarse del dispositivo como la necesidad humana  de vincularse con otro ser.

     Las personas que han nacido en un época anterior al uso de la tecnología digital han visto el contraste. Han vivido otra forma de hacer las cosas, lo que puede repercutir como factor de prevención sobre la nomofobia. Tienden a ser personas con un abanico de posibilidades amplio, pero incluso ellas mismas pueden caer en la adicción ante su facilidad y comodidad; como es en el caso de la nomofobia y el tecnoestrés. Porque siendo realista, la tecnología, los móviles y las tablets ayudan en la vida diaria a conectarse online y ahorrar tiempo, pero la autogestión tecnológica es fundamental con el fin de saber cuándo hacer qué en cada momento, y sobre todo en el tiempo libre del que dispone una persona fuera del entorno laboral.