La vida lleva a que las personas pasemos por circunstancias complicadas más tarde o más temprano. La experiencia vital  ayuda a afrontar situaciones difíciles, aunque hay muchas cosas que los seres humanos no pueden controlar, y sí conseguir reducir sus efectos con esfuerzo. ¿Por qué unas personas son capaces de llevar mejor una situación que otras? ¿Qué es la resiliencia?

La palabra resiliencia tiene su origen en el latín “resilio”cuyo significado es: “saltar para atrás, rebotar, volver atrás”. Serisola (2003) señala que el término fue incorporado de la física a la psicología, ya que en esta materia sirve para describir las cualidades que pueda tener un material, que una vez deformado pueda recobrar su forma original. El encargado de llevar este término a la psique fue Bolwby (1992) definiéndolo como la capacidad de una persona que no pierde el ánimo a pesar de las circunstancias. No obstante, Werner (1992), a través de una investigación con 698 niños Kauai durante 30 años, concluyó que la mayor parte de los niños a pesar de vivir con dificultades y no contar con elementos que las mitigaran consiguieron superarlo.

Según la APA( American Psychological Asociation), la resiliencia es la capacidad o proceso humano de adaptación ante la adversidad: trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión importantes (familiares, interpersonales, de salud, situaciones de estrés, de trabajo y económicas). Significa «rebotar», como si uno fuese rebotando ante determinados acontecimientos y su capacidad de hacerlo cada vez fuera más realista.

Los estudios verifican que la resiliencia es más común de lo que parece, como se ha demostrado con las personas implicadas tras los ataques terroristas de las torres gemelas en 2001. La resiliencia no quiere decir que una persona no vaya a experimentar dificultades, las emociones  forman parte de los procesos de superación para aquellas que han pasado por situaciones difíciles (muertes, etc).

Este concepto no se desarrolla como resultado de conocimientos innatos o desde el nacimiento, su aprendizaje es a través de experiencias sobre como asimilar situaciones que necesiten una gran capacidad de superación. Esto implica como fundamental la tolerancia y la flexibilidad con uno mismo y con las circunstancias que está viviendo.

¿Qué ayuda a conseguir la resiliencia con uno mismo?

Las crisis no son insuperables: hay determinados eventos que suceden que son inevitables. La aceptación ante situaciones que no se pueden cambiar ejerce una liberación sobre la presión psíquica. Para ello es importante ver el futuro de manera “constructiva” y pensar que pase lo que pase la situación acabará cambiando.

El cambio como parte de la vida: esas situaciones pueden trastocar las metas de una persona. Adaptarse a esos cambios y procesar los nuevos hechos a través de la adaptación ayuda a conseguir no bloquear las circunstancias.

Buscar formas de descubrirse a uno mismo: ante la adversidad siempre se aprende algo, y ser capaz de reflexionar sobre eso ayuda a desarrollar una fuerte psique. La sensación de que la autoestima ha ido mejorando, una espiritualidad incrementada, y la capacidad de apreciar la propia vida son algunos de estos ejemplos.

Desarrollo de metas realistas: ayuda en el desarrollo de objetivos y a ganar autocontrol ante la situación adversa.

Relaciones:Las relaciones interpersonales mitigan los efectos causados por la situación traumática y su procesamiento, además de ayudar a desconectar de los factores estresantes. El apoyo reduce el malestar psicológico. Por otro lado, la ayuda a personas que han pasado por situaciones similares ejerce un efecto reparador y constructivo desarrollando capacidad de superación (asociaciones, ong, etc).

Tomar decisiones necesarias y ponerlas en práctica: ante la adversidad, poner en práctica la capacidad de decidir frente a la evitación de las sensaciones problemáticas puede marcar la diferencia. Conseguir desarrollar una imagen positiva de uno mismo y ver que uno es capaz de afrontar la situación es importante. El reconocimiento de los propios logros personales ante la adversidad es fuente de bienestar y ayuda a desarrollar una autoestima sana.

Siempre y cuando la situación no se rechace y evite, lo que puede ejercer un fuerte trauma, la resiliencia en sí puede ser difícil de desarrollar. Solo el hecho de participar en situaciones difíciles puede hacer que uno saque las fortalezas que lleva dentro, lo que con el tiempo supone una poderosa fuente de bienestar. La capacidad de afrontar determinadas situaciones es uno de los mayores logros de las personas como seres humanos y se convierte en algo expansivo, pudiendo ejercer la suficiente fuerza hacia fuera para que haya otras personas capaces de asumir sus propias circunstancias. ¿Soy o no soy capaz?

“La mayor gloria no está en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos”.
Confucio (550 a.C-478 a.C)