Desde hace tiempo, he ido observando algunas de las claves a a hora de mantener una relación sana en pareja. Mi experiencia profesional y personal  me han llevado en gran medida a observar cuales son algunos de los impedimentos que delimitan el amor, sobre todo cuando parece que las cosas “funcionan”. Las barreras del amor son las barreras de los límites internos o externos que manifestamos dentro de nosotros o con los demás, ¿De qué límites estamos hablando?

¿Cuáles son las barreras del amor?

Hay ocasiones en las que nos esforzamos en que todo salga tan bien, y la presión interna que aparece nos va desgastando. Es la manifestación de que la cabeza, por encima de las emociones, no escucha lo que necesita escuchar. Partamos de la idea de que nadie es perfecto, y cuando emprendemos el camino para compartir nuestra vida con una persona hay cesiones que necesitaremos hacer, y aspectos que no encajarán al 100% con nuestra visión de la vida. La cuestión está en que encaje en general y me sienta a gusto, ¿Me siento a gusto, respetado/a y me divierto? Estas son algunas de las claves que ayudan a ir un paso más allá.

Las personas, como seres humanos imperfectos, y por influencia social, nos equivocamos. En ocasiones, nuestros comentarios pueden resultar ofensivos o generar malestar en otras personas; y en otras esos comentarios son un motivo de diversión en pareja. A que voy con esto, “cómo a una persona le hagan sentir determinados comentarios o sensaciones se viven de manera personal, y si no se mira hacia dentro y se expresan los sentimientos sin faltar al respeto a la pareja, es muy difícil llegar a acuerdos y poner límites que ayuden a ver el encaje en la relación”.

Poner límites a la razón

límites al corazón

La razón en las relaciones interpersonales no ayuda a encajar en la mayoría de las veces. Hay una costumbre social generalizada en imponer la razón a las emociones, y es que cada persona parte de sus propias vivencias personales, es decir, las personas somos distintas por habernos criado en entornos distintos, aunque compartamos aspectos en común. Entonces lo que va a definir una relación constructiva es la comunicación emocional de los sentimientos, siendo estos los límites que permitirán identificar la conexión real con la otra persona; además, sino se  les hace caso,  se puede genera una relación de poder en la que las personas intentan estar por encima, o lo que se podría definir en palabras: tener razón y cabrearse cuando no la tengo.

Si la expresión de los sentimientos no llega a ningún lado, quizás tras varios intentos sea necesario replantearse la relación.

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