El amor romántico pica a la puerta en cada esquina. Esa es la realidad: vende bien, nos gusta, es lo que queremos y nos hace sentir fuertemente conectados a otras personas. Precisamente ante estas características es difícil buscar una coherencia lógica que nos incline  a pensar que tiene algún defecto. Es bonito y limpio, simplemente perfecto, y de ahí su mayor debilidad. ¿Qué son los mitos del amor romántico?

Érase una vez una príncipe y un princesa, ambos se querían pero había cosas que no compartían o que incluso les incomodaba enormemente del otro. Cosas que ni siquiera el beso a una rana era capaz de enmendar. ¿Cómo es posible que ambos continuaran juntos entonces?  Vivir la vida acorde a los mitos del amor romántico.

Son poderosos, sutiles y están condicionados socialmente, eso es lo que los convierte en “destruye vidas”. Generan unas ideas preconcebidas de las relaciones ancladas a la primera etapa o el enamoramiento. Hay incluso personas que no están dispuestas a atravesar este enamoramiento cuando se pierde parte del desenfreno del proceso de ir un paso más allá.

Mitos del amor romántico: príncipes y princesas frustrados.

Los mitos románticos son relatos ligados a lo transcendente. Ideas preconcebidas de los cánones sociales a cumplir para deidificar una relación. Golpes de belleza amorosa de un grado inconcebible, ligados a un idilio transcendental que potencie la relación de pareja ideal o a su continua búsqueda.

En la siguiente lista trataremos algunos de los mitos del amor romántico más importantes:

“El mito de la media naranja”

“Solo hay una persona en el mundo compatible conmigo y es con esa con la que estoy conectada/o”. “Sin mi media naranja no soy nada, no podría volver a enamorarme”. ¿Realmente es cierto? La media naranja tira por la borda a millones de personas como posibles candidatas, o puede llegar a bloquear a una persona que no está satisfecha a la hora de tomar la decisión de romper con la relación. “¿Si no hay alguien que sea mi media naranja cómo es posible que pueda mantener mi vida con otra persona?” Nadie es perfecto/a, y eso no significa que no haya millones de personas que pudieran ser compatibles conmigo.

“Estar enamorado/a de, significa que nadie más te pueda gustar o sentir atracción”

Estar o mantener una relación con alguien es una decisión, no una obligación. Es una decisión que alguien toma porque hay cosas que le gustan de la otra persona, lo que no significa que tenga que luchar constantemente con sus deseos. Los deseos y las fantasías son algo muy personal de la vida individual de cada ser que funcionan a través de los estímulos que el cuerpo siente cuando ve a otras personas, lo que implica sentir cierta atracción. Es un proceso natural, pero eso no quiere decir que rompamos la decisión de compartir nuestro vida con alguien.

“Los celos son síntoma de amor”

“Mi pareja está celosa, eso significa que me quiere”. Los celos potencian el control, el dominio, la instauración de un imperio sobre la otra persona, y la obsesividad al tratar de saber lo que está haciendo la pareja constantemente ante la incertidumbre ¿Eso es vida? ¿Eso es amor? Los celos potencian la ruptura y limitan el desarrollo del ser de forma libre, y el amor potencia la libertad de acción, no el encerramiento. ¿De qué me enamoro yo, de lo que la persona hace libremente o del control que le impongo?

siento celos, media naranja

Al igual que estos mitos románticos, hay muchos otros que interfieren en el desarrollo libre de una relación. El amor es un lugar de encuentro en el que dos personas toman la decisión de estar la una con la otra, lo que no significa dominar o mermar las ilusiones del otro sino de respetar frente a lo que estoy dispuesto/a a compartir, y sino ¿Para qué comparto mi vida con esa persona?

Los mitos reiteran la necesidad social de pertenencia a un grupo, lo que puede llegar a legitimizar una forma de vida instaurada y global. A mayor cantidad de mitos románticos mayor desarrollo de las creencias de una comunidad y más facilidad de anclamiento a las mismas. Las decisiones se toman para compartir estilos de vida y sentimientos, y una relación de amor se instaura a través de esa compatibilidad, y si no ¿Qué necesidad hay de forzarse a estar con alguien cuando hay millones de peces en el rio? Si el amor implica libertad, no todo tiene porqué ser compatible.

«Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran?»

Amado Nervo (1870-1919) Poeta, novelista y ensayista

 

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