Los seres humanos, en muchas ocasiones, necesitan cerciorarse de que sus vidas van por un sendero. Es la búsqueda de la seguridad y del bienestar lo que lleva a las personas a tratar de hacer todo lo posible por alcanzarlos. Esa pesquisa, es la que puede ratificar el intento repetido por cumplir lo deseado, lo que puede derivar en un control excesivo sobre las situaciones. Démosle la bienvenida a la falacia de control. ¿Qué quiero controlar?

 La falacia de control

La falacia de control se trata de una distorsión cognitiva o error de pensamiento en el que la persona afectada siente que ha de tener un manejo y una responsabilidad excesiva sobre los acontecimientos que acurren a su alrededor. Es en ese “controlar las circunstancias”, donde pueden aparecer sentimientos de onmipotencia sobre los resultados. Por otra parte, la falacia de control también está relacionada con el opuesto, la sensación de incompetencia e impotencia para resolver los propios problemas, y sentirse controlado/a por otras personas o circunstancias ajenas.

Necesidad de controlar

¿Por qué aparece la necesidad de controlar algo de manera repetitiva? ¿Qué puede haber detrás del excesivo control sobre las circunstancias que a una persona le rodean? Las preocupaciones excesivas o el miedo pueden estar detrás de la costumbre de controlar. El intento constante de ver que todo va bien suele ser un indicio de rechazo emocional y del libre albedrío. Lo fundamental está en descubrir cuáles son los motivos fundamentales que rodean el excesivo control, y en muchas ocasiones pueden estar cubiertos tras capas de compulsiones o actos, pensamientos e ideas que serán necesarias trabajar.

Al igual que otros errores de pensamiento, la falacia de control está basada en creaciones mentales subjetivas y no objetivas. En el control aparece la idea de alerta sobre la creencia de que “algo puede suceder sí…” entonces se establece el intento de mitigar ese malestar y el reforzamiento del hábito que se genera sobre el problema fundamental. Son las presuposiciones constantes las que alimentan y refuerzan los intentos de controlar frente al de analizar desde varias perspectivas, debido a que el pensamiento automático relacionado puede estar vinculado  a una prevención de consecuencias catastróficas constantes y el intento de evitarlas.

¿Qué tipos de control son los más característicos?

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La limpieza es un Tipo de control focalizado en mantenerlo todo limpio. Se puede basar en rituales constantes de limpieza y obsesiones vinculadas con la intención de no manchar.

El orden es otro los tipos de control más característicos. En él aparece la necesidad compulsiva de poner cada cosa en su sitio. El desorden puede generar mucho malestar para este tipo de personas.

Las comprobaciones mentales pueden resultar muy molestas. Un ejemplo de ello es el intento de controlar los recuerdos y el malestar asociado al no poder recuperar la información que se quiere recordar.

Las decisiones perfectas. Las dudas constantes acerca de la multitud de posibilidades pueden llevar a una persona a pasarlo realmente mal, lo que va  asociado a síntomas ansiosos. Tomar decisiones es importante para las personas en la vida diaria, y cuando el control sobre la decisión ejerce influencia en el malestar asociado puede conllevar grandes dosis de nerviosismo.

 

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